EL PSICOANÁLISIS COMO PRÁCTICA SOCIAL Y LA PRÁCTICA SOCIAL DEL PSICOANÁLISIS Prof. Adj. Psic. Mirian Núñez Raggiotto
"(...)el desarrollo de la aptitud para contextualizar y totalizar los saberes se convierte en un imperativo(...)" Morin
Desarrollaré algunos conceptos a los que he recurrido para fundamentar estas reflexiones. En principio cuando me refiero en el título al psicoanálisis, estoy tomando una de las acepciones freudianas, el que se refiere al método terapéutico, o aplicación en campo, a modo de "caja de herramienta" al decir de Foucault y me circunscribiré a ella, El mero reconocimiento de la presencia de conceptos, me plantea el hecho de que la construcción de ellos, es obra de un autor/a o investigador/a, o sea son constructos operados por sujetos, dentro en un contexto histórico-social. Evoco a Marx cuando prohíbe naturalizar todo lo que es producto de la historia.
La problemática de lo individual y lo social quedó instaurada. Vieja y dicotómica polémica, que los positivistas se esforzaron en separar, otros de guionar y hoy, desde otro paradigma contamos con teorizaciones que complejizan los procesos y los plantean como indisolubles.
En Freud cierto forzamiento nos permite integrar estos aspectos desde las funciones del superyo. Anzieu (1968), Bion, Kaës (1985) son algunos de los principales autores que le han dado un lugar a lo grupal en lo intra-psíquico. Este último ha desarrollado el concepto del "aparato psíquico grupal", para el estudio de la grupalidad y el grupo interno, destacando algunos escollos al estudiar el grupo, entre ellos el que llama "la dificultad institucional". P. Aulagnier(1989) establece que la representación del mundo es obra del yo.
Surgía, por esos años, la noción de representación del mundo social. Este concepto tuvo sus orígenes en la propuesta de Moscovici en 1961, nombre que proviene de la psicología social europea y especialmente la francesa. "Desde entonces, la elaboración del concepto ha dado lugar al desarrollo de una teoría que ha permeado todas las ciencias sociales y también al psicoanálisis. Esta unifica e integra lo individual y lo colectivo, lo simbólico y lo social; el pensamiento y la acción, así como surge en las teorizaciones de Habermas" (Núñez, Prieto ,2006)
Estas Representaciones Sociales (RS) pueden ser caracterizadas en una primera aproximación, como modo y modelo de producción que determina un corpus de conocimiento. Se basan en las tradiciones compartidas y luego enriquecidas por las observaciones y el discurso de la ciencia. A partir de ellas, de las RS., los sujetos organizan su vida cotidiana, desde el conocimiento del sentido común, (S.C.) extraídos de los procesos de comunicación y del pensamiento social.
Hablar en un texto psicoanalítico de "sentido común", surge como una paradoja, ya que parece ser al menos, para el psicoanálisis, el "menos común de los sentidos" tal como reza el dicho popular. Este concepto, SC, lo considero necesario a la hora de contextuar las prácticas.
De acuerdo a (Reid, 1998) el SC es una forma de percibir, de razonar, de actuar, es conocimiento social porque está socialmente elaborado como un aprendizaje no formal. Incluye contenidos cognitivos, afectivos y simbólicos que cumplen una función, orientan actos, conductas de las personas en su vida cotidiana, formas de organización y comunicación que poseen tanto en sus relaciones interindividuales como entre los grupos sociales en que se desarrollan, sin ser concientes de ellos. Estas, las Rs del SC, son los aspectos más difíciles de modificar, ya sea por la información, el conocimiento o por la enseñanza. ¿y por el psicoanálisis? Cuento desde ya y me anticipo con la resistencia de ustedes ante estas palabras, resistencias supuestas por mí, desde las mismas resistencias que operaron en mí y ante las cuales me defendí, con argumentaciones, una tras otra, con las que peleé interna. Pero serias investigaciones avalan esta posición. Éstas identificando del contexto social en el cual se insertan los sujetos que elaboran las RS, buscan detectar la ideología, las normas, los valores en los sujetos sostiene sus RS y la inserción de ellas en las instituciones, así como en los grupos de pertenencia y referencia.
Entonces, muchas interrogaciones se atropellaron en mi propia cabeza. ¿Y los tratamientos de corta duración? Y las charlas informativas sobre X tema que damos aquí o allá y el aprendizaje? -Bueno, pero sirven, me respondo, a veces manifiestamente. Pero, ¿lo tenemos comprobado?
Vuelvo a las RS, ellas se construyen por las creencias ampliamente compartidas y acumuladas en la sociedad a lo largo de su historia, saberes, ideas y creencias entran a formar parte de las R S, a modo de "teorías" que se tramitan y trasmiten mediante el lenguaje y los procesos de comunicación social, cual los niños con sus teorías al decir de Freud. Los intercambios verbales de la vida cotidiana exigen algo más que la utilización de un mismo código lingüístico, exigen que se comparta un mismo trasfondo de representaciones sociales, un ejemplo de ello es la manifestación del chiste, que para la producción de su objetivo exitosamente, -risa o ironía- es condición esta presencia. Este compartir es retomado por algunos psicoanalistas y es denominado "Mundos superpuestos" Puget y Wender (1982). Es desde estos códigos que se posibilitan su circulación y desde los cuales se realiza una cierta lectura de la realidad, (no me refiero aquí a realidad psíquica), superposición que también puede operara como obstáculo, porque nos limita y hasta imposibilita nuestra comprensión y accionar. La realidad aparece estructurada en campos complejos del que dan cuenta diversas disciplinas científicas y teóricas. Con ellos se encuentran nuestras prácticas, porque ese sentido común y esas RS son históricas, son naturalizadas y tienen efectos en sus propias prácticas cotidianas, que mediatizan mandatos sociales, familiares y de clase social, no concientes. Son los núcleos más difíciles de modificar. También están presentes en nuestras prácticas como profesionales.
¿Qué son las prácticas? Ante que nada son estrategias, mediadas por la ideología y la inserción institucional, teniendo cada práctica su propia lógica.( Eldestein y Coria,1995) Son desarrollos activos de líneas, que obedecen a reguralidades y forman configuraciones coherentes, inteligibles sin recurrir a la reflexión consciente. Configuran un campo, noción que sostiene que "(…) la realidad no está compuesta por objetos separados, ubicados en el espacio sino por un campo subyacente, cuyas interacciones producen tanto los objetos como el espacio",,, y el observador siempre está dentro del campo, en las interacciones que quiere conocer, describir o intervenir.(Gutirrez, 2004;) Por tanto lo social y lo institucional forman parte del campo y son constituyentes, atraviesan las prácticas construyendo su trama
La vida inconsciente del campo, como espacio intersubjetivo, como campo transferencial y vincular, como red de identificaciones, posibilita incluir la existencia del mundo y de la realidad psíquica al igual que la externa, desde lo latente e inconsciente. Bourdieu, sociólogo francés, riguroso investigador, es el autor que está influyendo marcadamente en las ciencias humanas y sociales y cuyo corpus teórico posibilita nueva reflexiones. Reconoce una doble existencia de lo social: "en las cosas y en los cuerpos". Menciona, precisa y explica lo que denomina "estructuras sociales externas" y "estructuras sociales internalizadas". Las primeras se refieren a campos de posiciones sociales históricamente constituidos y las segundas a lo que denomina habitus, como sistema de disposiciones incorporados por los actores en su trayectoria social, como "historia incorporada", lo social como "estructura estructurada" que se encarna, es denominada por él como "historia encarnada" de forma durable en los cuerpos". Coincide con lo que plantea Najmanovich cuando habla de "sujeto encarnado". Habitus, no es un término inventado por él, sino que pertenece al lenguaje de la filosofía clásica y su epistemología lo reconoce proveniente del latín habere y a la noción griega de hexis que tiene igual significación. Este autor, retoma ambos términos, conservando el sentido fundamental de condición, "manera de ser, estado del cuerpo". Al igual que Freud tomando términos de otras disciplinas los integra novedosamente y teoriza sobre él. Entonces para Bourdieu habitus va caracterizar una "disposición durable de las relaciones entre las estructuras subjetivas y las estructura objetivas". 44, que "permite articular lo individual y lo social, las estructuras internas de la subjetividad y las estructuras sociales externas y comprender que tanto éstas como aquellas, lejos de ser extrañas por naturaleza y de excluirse recíprocamente, son dos estados de la misma realidad, de la misma historia colectiva que se deposita y se inscribe a la vez e indisociablemente en los cuerpos y en las cosas" ( ob, cit., p. 45). Historia incorporada y por tanto inconsciente, olvidada, presencia activa del pasado. Estos aspectos se cruzan absolutamente con el soporte teórico psicoanalítico y por tanto se abre otra posibilidad. Entonces : "Los esquemas de generación y organización, de percepción y de apreciación de prácticas, deben ser analizados como procesos de incorporación del habitus, en relación a la trayectoria modal de la clase social en la que se ubica a los agentes sociales, y en relación a la trayectoria individuales de dichos agentes insertos en los diferentes campos" (Ob. Cit. p. 17). Agrega el concepto de illusio que lo hace equivalente a la noción de interés. Parafraseándolo lo opone a desinterés, gratuidad y también a indiferencia. Plantea: que "Lejos de ser invariante antropológico es un arbitrario histórico, y por ello, una construcción histórica que sólo puede ser conocida por el análisis empírico de sus condiciones de producción, y no deducida a priori"(Ob.cit.,p. 31). Considera también el interés propio como principio que estructura la acción social (acción que se convierte en un medio a través del cual se busca obtener ventajas dice Bourdieu.) y su reflexión crítica permite rescatarlo este interés, y también rescatar el trabajo de producción de las prácticas sociales. Reconoce al interés ligado a la subjetividad. ¿Porqué mi interés en este concepto de Habitus? Tal vez, porque este autor lo señala como irreversible, situación bastante desesperanzadora, pero al decir que es modificable, cobra nuevamente sentido nuestra práctica. Nos plantea, "(…) disposición irreversible o sea una disposición que puede ser reprimida o transformada por un proceso irreversible que produce a su vez una nueva disposición irreversible"(Ob. Cit.,p. 46)
En esta frase recupero la función de la práctica psicoanalítica, si podemos conceptuar su efecto: de conocimiento o de cura, ¿podríamos pensarla como nueva disposición irreversible? Para ello deberíamos poder incluir el análisis de las prácticas incorporadas, a los largo de la historia por cada sujeto o grupo. Sin embargo,¿en nuestras intervenciones analíticas explicitamos o referimos a las RS? Reconoce en forma esperanzadora que de las prácticas y de las capacidades generadoras del habitus, surge la existencia de la capacidad de invención y de improvisación" en el hacer social. Establece lo lingüístico como otra dimensión del habitus y no le implica autonomizar la producción de palabras respecto a la producción de cosas estéticas, o de gestos, sino como resultado de un proceso de incorporación en la práctica y por la práctica, del sentido práctico, que no puede funcionar fuera de toda situación social, como "las cosas a hacer". Evoco un elemento en común con Habermas que plantea que pensamiento y acción son dos aspectos de un mismo gesto y que no existe el primero, o sea el pensar sin el segundo.
Retomando el título, considero que todo acto psicoanalítico es social, hasta en los encuadres individuales, porque lo social está interiorizado en lo individual y porta una ideología, ni que hablar en las configuraciones grupales, que se tramita en cada señalamiento o interpretación y que en ocasiones puede producir el efecto de la "violencia secundaria". Similar consideraciones pueden ser aplicada a determinados postulados teóricos freudiano, más allá de la genialidad del autor, éstos, pertenecientes a otro tiempo, y determinados por un género, insisten y son aplicados en forma irreflexiva y forzados a nuestro tiempo. Es como si la práctica fuera a contramano de la flecha del tiempo. Ejemplos sobran al respecto.
La práctica social del psicoanálisis, implica reconocer todos estos aspectos intervinientes en el campo, y poner en juego el Sentido Práctico, entendido como aptitud de moverse, para actuar y para orientarse, según la posición ocupada en el espacio social , según la lógica del campo y de la situación institucional, grupal en la cual se está implicado. La implicación como término y como concepto psicoanalítico, también ha invadido a las ciencias sociales y pedagógicas, el que antes reconocíamos como del campo de nuestra práctica. Bourdieu en su preocupación por lo irreversible de las prácticas y su forma de modificación, así como el efecto de instauración de RS de la propia práctica en lo social, jerarquiza al autosocioanálisis, mediante el cual plantea que " el agente social puede explicitar sus posibilidades y limitaciones, sus libertadas y necesidades contenidas en su sistema de suposiciones y con ellos, tomar distancias respecto a esas disposiciones" o sea que la manera posible de introducir cambios en los habitus es pensable a través de un proceso de autosocioanálisis.
El dispositivo del autosocioanálisis, más allá de su utilidad en el campo humanístico y social, en las investigaciones cualitativas y en la pedagogía, me produce un dejo de preocupación. En otros momentos, ¿se hubiera diseñado este dispositivo o se recurría al psicoanálisis?
Las teorías psicoanalíticas son un instrumento privilegiado para pensar estas problemáticas, pero creo que, sin adherir a posiciones fatalistas, existe unanimidad sobre el riesgo en que estamos, de no mediar una actitud de revisión del corpus teórico y nuestro lugar en su transposición o transmisión.
Insisto con que lo individual es siempre social por ser producto de la misma historia colectiva, que se deposita "en los cuerpos y en las cosas", es incorporado en lo individual, tal vez mal llamado individual, por eso, denominarlo en lo subjetivo desde su ambiguiedad, soslaya estas dificultades terminológicas dicotómicas.
Nuestra práctica en lo social, exige nuestra comprensión en la delimitación de hechos, que no hablan por si mismo, sino que los construimos desde nuestra mirada, requerimos sostener nuestra capacidad de reconocer el saber en los otros. De allí la necesidad de mantener lo que Bachelard advierte como la necesaria y constante "vigilancia epistemológica sobre los procesos utilizados", si bien lo jerarquiza en la investigación científica, el mismo se ha extrapolado a todo el quehacer científico.
Final Para finalizar acordar que en cada encuentro con sujetos, advienen sujetos discursivos del texto y del contexto. Morin insiste en el tema de la ética de la compresión humana, como exigencia… de nuestros tiempos y se pregunta si "las claves psico-psicoanalíticas, difundidas de manera dogmática y reductora en nuestra cultura… ,no agravan la incomprensión al crear una inteligibilidad reductora(2000, p.53)". Tanto él como Bachelar proponen romper "con el absoluto del método". (La cabeza bien puesta. p. 53) en tanto, todo conocimiento en tanto que palabra y lenguaje "es el fruto de una construcción/reconstrucción (…) por ende conoce los riesgos del error".
BIBLIOGRAFÍA
- Abric, J. C. (1994) Méthodologie de recueil des representations. Ed. Jean Claude Abric Paris: PUF,
- Bachelard, G. (1979) La formación del espíritu científico. Siglo XXI Editores, México.
- Bourdieu, P. (1997).Capital cultural, escuela y espacio social. Editores Siglo XXI. Mexico
- Bourdieu, P; Chamboredon,J.C. ; Passeron ,J.C. (1973) El oficio de sociólogo, Siglo veintiuno editores, Argentina, 2004.
-Chevalar, Y. (1991) La transposición didáctica. Del saber sabido al saber enseñando. Aiuqué editor, Argentina.
-Dewey, J (1989). Como pensamos. Paidós . Barcelona
-Edelstein, G. y Coria A. (1995) Imágenes e imaginación. Iniciación a la docencia. Kapelusz. Buenos Aires
-Edelstein, G (1997) La reflexión sobre las prácticas, algo más que un lema. Versión xerox, Córdoba.
-Foucault, M. (1988) Vigilar y Castigar. El nacimiento de la prisión. Ed. Siglo XXI México.
- Gutierrez; A. B. (1994) Pierre Boudieu: las prácticas sociales. Centro Editorial De - América Latina, Argentina.
- Morin, E. (2000) La cabeza bien puesta. Ed. Nueva Visión, Argentina.
- Moscovici, S. (1993). Psicología social II. Pensamiento y vida social. Psicología social y problemas sociales. Barcelona: Ediciones Paidós.
-Núñez, M.; Prieto. G. (2006) "La Masificación como obstáculo para el trabajo con las Representaciones Sociales y el acceso al conocimiento". Versión xerox. Montevideo.
15 de junio de 2006.
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