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Equinoccio. Revista de psicoterapia psicoanalítica, 2
(2), julio-diciembre 2021, pp. xx-xx.
ISSN: 2730-4833 (papel), 2730-4957 (en línea). DOI: xxxxx.
EL INFINITO EN UN JUNCO.
LA INVENCIÓN DE LOS LIBROS
EN EL MUNDO ANTIGUO
DE IRENE VALLEJO
Leticia Pombo González
Especialista en Psicoterapia Psicoanalítica del IUPA
Montevideo, Uruguay
Correo electrónico: leticiapombo@hotmail.com
ORCID: 0000-0002-7500-3367
Equinoccio. Revista de psicoterapia psicoanalítica, 3
(1), enero-mayo 2022, pp. 215-221.
ISSN: 2730-4833 (papel), 2730-4957 (en línea). DOI: doi.org/10.53693/ERPPA/e3.1.12
Para citar este artículo / To reference this article / Para citar este artigo
POMBO GONZÁLEZ, L. (2022). El infinito en un junco. La invención de los libros en el
mundo antiguo (de Irene Vallejo).
Equinoccio. Revista de psicoterapia psicoanalítica, 3
(1),
215-221. DOI: doi.org/10.53693/ERPPA/e3.1.12
Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC BY 4.0)
Título: El infinito en un junco. La inven-
ción de los libros en el mundo antiguo
Autor: Irene Vallejo
Año: 2019
Editorial: Debolsillo y Siruela
Ciudad: Montevideo
Páginas: 452
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En la actualidad en la mayoría de los hogares hay un libro; en otros,
grandes bibliotecas están pobladas por diversas obras, relacionadas a los
intereses o a las necesidades del lector. Los dispositivos electrónicos nos
habilitan con un clic el acceso a un sinfín de obras que habitan la web. El
ocio, la formación, la curiosidad son algunos de los motores que llevan al
inminente lector al encuentro con el libro. Sin embargo, esto no siempre
fue así. El ensayo publicado por Irene Vallejo, premiada escritora espa-
ñola, El infinito en un junco. La invención de los libros en el mundo antiguo,
nos ofrece un recorrido por el mundo antiguo y los avatares respecto al
surgimiento de los libros.
El libro referido es una verdadera reconstrucción arqueológica, que
da cuenta de la importante investigación llevada a cabo por la autora.
Esta filóloga expresa mediante su obra la esencia misma de su profesión,
ya que logra reconstruir de una forma brillante un enorme recorrido por
el mundo antiguo, el surgimiento del libro, de la escritura y la lectura, así
como de los componentes culturales que paulatinamente fueron constru-
yendo cada época y cultura.
Es curioso el ejercicio de deconstrucción al que nos invita de ma-
nera sutil esta obra. Como lectores, la praxis de la lectura incorporada
naturalmente, ese ejercicio silencioso en el que, como en una danza, nos
sumergimos en el encuentro con un libro no siempre tuvo esa forma.
«Leer construye una comunicación íntima, una soledad sonora que a los
ángeles les resulta sorprendente y milagrosa, casi sobrenatural. Dentro
de las cabezas de la gente, las frases leídas resuenan como un canto a
capela, como una plegaria» (Vallejo, 2019, p. 609). Entrar en otro mundo,
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sintonizar con otras épocas, con formas distintas de llevar a cabo esta
práctica es un elemento muy estimulante al que nos invita Vallejo.
Esta obra cuenta con dos grandes momentos, bajo los que podríamos
decir que se organiza. Uno está relacionado con Grecia, a los aconteci-
mientos inaugurales respecto al surgimiento del libro y toda la visualiza-
ción a futuro que comienza a gestarse. El segundo momento refiere a lo
que ella denomina «Los caminos de Roma», capítulos donde, en el marco
de períodos turbulentos, los libros sufren distintos destinos y toman nue-
vas formas.
Las páginas de este libro están pobladas por héroes y antihé-
roes, Alejandro Magno, Ptolomeo, Cleopatra y Marco Antonio, Ulises,
Alquiles, Platón, Aristóteles y otros tantos, a través de los cuales Irene
Vallejo nos mostrará cómo vivía el pensamiento clásico y cómo iba
aggiornándose.
Los primeros escritores y lectores fueron pioneros en un mundo don-
de la oralidad pujaba fuerte por sostenerse como la forma de transmisión
de conocimiento. Ante un mundo donde la oralidad luchaba por perma-
necer, la escritura sufrió cierto estigma. En el mundo antiguo lo nuevo
era percibido como algo que amenazaba el progreso, pero justamente la
escritura surgió como un elemento que alargaba la memoria, impidiendo,
como plantea la autora, que el pasado se disolviera para siempre.
En períodos de expediciones y conquistas, el joven macedonio
Alejandro Magno, movido por una gran necesidad de fama y admiración,
al parecer fanático de Aquiles y de la Ilíada, funda la Alejandría de Egipto.
Logra en tan solo ocho años un historial de conquistas, lo que constituyó
una verdadera hazaña bélica. Alejandro soñaba con tener una leyenda
propia, entrar en los libros y así permanecer en el recuerdo. Ptolomeo,
compañero de expedición de Alejandro, se instaló en Egipto (luego de la
muerte de Alejandro) y destinó grandes riquezas a levantar el Museo y la
Biblioteca de Alejandría.
El infinito en un junco. La invención de los libros en el mundo antiguo,
de Irene Vallejo - Leticia Pombo González
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Equinoccio. Revista de psicoterapia psicoanalítica, 3
(1), enero-mayo 2022, pp. 215-221.
ISSN: 2730-4833 (papel), 2730-4957 (en línea). DOI: doi.org/10.53693/ERPPA/e3.1.12
La asimilación cultural se gesta a partir de los caminos generados por
el comercio, la educación y el mestizaje que se congregaba allí. Distintas
creencias, costumbres y formas de vida comenzaron a arraigarse en los
territorios conquistados por Alejandro. Helenismo fue el nombre que se
adjudicó a esa primitiva globalización. La Biblioteca de Alejandría nació
de cierta manera como elemento que acompañaba a esta nueva forma de
vivir en la civilización clásica, ampliando las relaciones humanas.
El Museo de Ptolomeo fue una institución muy ambiciosa en el he-
lenismo, se convirtió en una forma originaria de centro de investigación.
Los mejores escritores, científicos, filósofos de la época eran invitados,
se les otorgaba un puesto de por vida remunerado, con el fin de que allí
se desarrollasen nuevas formas de saber. Los pensadores tenían acceso
a un sinfín de textos con los cuales aprender el oficio de pensar. Así, la bi-
blioteca fue concebida como un espacio desde donde partirían las rutas
hacia el futuro.
Los juncos de papiros que crecían a las orillas del Nilo fueron el ma-
terial con que los egipcios descubrieron que podían construir hojas para
la escritura. La literatura fue escrita en rollos de papiros durante siglos
por griegos, hebreos y romanos. La escritura buscó infinitas posibilidades
de soporte, entre ellas se escribió sobre piedras, madera, metal, incluso
sobre barro; el rollo de papiro fue un notable avance, dotado de una flexi-
bilidad y ligereza que hacía su transporte accesible.
La aparición de las bibliotecas, las innovaciones en relación con los
materiales, la forma de acopio, preservación, orden y selección de libro
surgieron allá y entonces como elementos novedosos, rarezas de aquella
época que hoy forman parte de nuestra vida cotidiana.
La globalización romana, mediante la cual se comenzaba a atravesar
continentes, desiertos, montañas y mares, promovió lectores de lejanos
territorios. En las urbes, se instalaron bibliotecas en los baños romanos
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que se convirtieron en un centro cultural y de entretenimiento, con lo cual
emergió un gran impulso de universalización y acceso a los libros.
Resulta paradojal que, en el afán de los romanos de conservar los
géneros de la literatura griega, lograron realizar una mezcla sin prece-
dentes, volviéndose en sí originales. «En Roma se anudó un hilo que
todavía nos entreteje con el pasado y con otras culturas, lenguas, hori-
zontes» (Vallejo, 2019, p. 362).
Considero que la lectura de esta obra nos brinda como lectores valio-
sos aportes. No solo por todo el contenido literario y de investigación que
ella alberga, sino por la mera experiencia a las que nos invita. Además de
dar cuenta en sus páginas de las infinitas ventajas que trae al ser humano
la lectura, logra resaltar el valor de los libros como elementos sagrados,
que dan vida y nos heredan distintos relatos, saberes y experiencias que
se inmortalizan a partir de ellos. En un pasaje la autora refiere al libro
como un invento milenario que ha sobrevivido hasta la actualidad, dato
por demás curioso y acertado.
Vallejo plantea que el universo entero puede caber en los surcos
de una página impresa, donde leer exige creer y crear una historia. Yo
sumaría a esta frase, con la que acuerdo plenamente, que es condición
muy importante, pensando en lo valioso de la lectura en la construcción
de nuestra identidad como psicoterapeutas, tener la avidez por querer
conocer y entrar en ese universo. La experiencia de la lectura nos per-
mitirá ampliar horizontes, desestabilizar lo conocido, reafirmar conte-
nidos, evocar distintas miradas, tomar distancia para aproximarnos a la
realidad.
Como psicoterapeutas psicoanalíticos, estamos atravesados por la
lectura en sus diferentes expresiones. Sería imposible acompañar a un pa-
ciente sin el marco teórico de referencia para poder pensar. Como en las
bibliotecas antiguas, necesitamos evocar los distintos anaqueles de nues-
tra mente, para conectar con los contenidos necesarios que la ocasión
El infinito en un junco. La invención de los libros en el mundo antiguo,
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y circunstancia amerite. Asimismo, se hace preciso leer en simultáneo
todo ese contexto que se desprende de ese aquí y ahora que acontece en
la sesión, donde transferencial y contratransferencialmente emerge una
lectura paralela. Con los libros y la lectura no solo se han inmortalizado
épocas, idiomas y culturas, sino la práctica en sí que como seres humanos
nos nutre, el deseo de conocimiento e intercambio.