JEAN ALLOUCH:
UN GIRO EN PSICOANÁLISIS
JEAN ALLOUCH: A TURNING POINT
IN PSYCHOANALYSIS
JEAN ALLOUCH: UMA VIRADA NA PSICANÁLISE
Alberto Moreno
Asociación Psicoanalítica del Uruguay
Montevideo, Uruguay
Correo electrónico: dupin52@gmail.com
ORCID: 0000-0002-3016-7368
Recibido: 2/4/2026
Aceptado: 27/4/2026
Equinoccio. Revista de psicoterapia psicoanalítica, 7(1), enero-junio 2026, pp. 29-45.
ISSN: 2730-4833 (papel), 2730-4957 (en línea). DOI: doi.org/10.53693/ERPPA/7.1.2
Para citar este artículo / To reference this article / Para citar este artigo
MORENO, A. (2026). Jean Allouch: un giro en psicoanálisis.
Equinoccio. Revista de
psicoterapia psicoanalítica, 7
(1), 29-45. DOI: doi.org/10.53693/ERPPA/7.1.2
Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC BY 4.0)
Submitted: 4/2/2026
Accepted: 4/27/2026
Recebido: 2/4/2026
Aceite: 27/4/2026
Resumen
Este artículo propone que ciertos desarrollos de Jean Allouch constituyen un giro
relevante para el psicoanálisis contemporáneo, particularmente respecto del estatuto
del erotismo. A partir de la noción lacaniana de erotología, se examina el desplaza-
miento desde una teoría de la sexualidad hacia una práctica erótica atravesada por
la historia, el cuerpo, el deseo y las transformaciones políticas actuales. El trabajo
reconstruye una línea que va del seminario dictado por Allouch en Córdoba, en 1997,
a su formulación de que «el psicoanálisis será foucaultiano o no será más». Asimismo,
destaca la importancia de Stonewall, critica la persistencia del binarismo sexual en
Freud y Lacan, y propone una nueva erótica capaz de replantear clínica, política y teo-
ría dentro del campo psicoanalítico actual internacional.
Palabras clave: erotismo, sexualidad, homosexualidad, género.
Abstract
This article proposes that certain developments in Jean Allouch’s work constitute
a signicant turning point for contemporary psychoanalysis, particularly regarding
the status of eroticism. Drawing on the Lacanian notion of erotology, it examines the
shift from a theory of sexuality to an erotic practice traversed by history, the body,
desire, and current political transformations. The paper reconstructs a trajectory that
runs from the seminar delivered by Allouch in Córdoba in 1997 to his formulation
that “psychoanalysis will be Foucauldian or it will cease to exist.” It also highlights the
importance of Stonewall, criticizes the persistence of sexual binarism in Freud and
Lacan, and proposes a new erotics capable of rethinking clinical practice, politics, and
theory within the contemporary international psychoanalytic eld.
Keywords: eroticism, sexuality, homosexuality, gender.
Resumo
Este artigo propõe que determinados desenvolvimentos de Jean Allouch constituem
uma virada relevante para a psicanálise contemporânea, particularmente no que se
refere ao estatuto do erotismo. A partir da noção lacaniana de erotologia, examina-se
o deslocamento de uma teoria da sexualidade para uma prática erótica atravessada
pela história, pelo corpo, pelo desejo e pelas transformações políticas atuais. O trabalho
reconstrói uma trajetória que vai do seminário ministrado por Allouch em Córdoba, em
1997, à sua formulação de que “a psicanálise será foucaultiana ou não será mais”. Além
disso, destaca a importância de Stonewall, critica a persistência do binarismo sexual em
Freud e Lacan e propõe uma nova erótica capaz de reformular a clínica, a política e a
teoria no campo psicanalítico internacional contemporâneo.
Palavras-chave: erotismo, sexualidade, homossexualidade, gênero.
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INTRODUCCIÓN1
Podría armarse que ciertos momentos del recorrido intelectual
de Jean Allouch introducen una inexión signicativa en el movimien-
to psicoanalítico. Uno de esos desplazamientos se sitúa en su modo de
pensar el erotismo, en tensión y distancia con las formulaciones sobre
la sexualidad desarrolladas por Sigmund Freud, por diversos autores
posfreudianos y también por Jacques Lacan. Otro punto decisivo se
encuentra en sus elaboraciones sobre el duelo, particularmente en la
formulación de una erótica del duelo, que propone una reconsideración
profunda de esta experiencia en el campo freudiano.
Este artículo no abordará esa transformación relativa al duelo,
sino que se centrará en la posición sobre el erotismo que emerge en
la obra de Allouch. Para ello, se señalarán algunos momentos de su
producción teórica que permiten reconocer un desplazamiento en la
teoría psicoanalítica, a partir de la lectura de artículos, seminarios y
textos publicados por el autor. Asimismo, se propondrá una línea tem-
poral que permita ubicar ciertos hitos de ese recorrido y precisar su
relevancia para una lectura teórica y clínica del psicoanálisis.
EL PSICOANÁLISIS COMO EROTOLOGÍA:
LOS AMORES PELIGROSOS
Para comenzar, conviene retomar, siguiendo a Allouch, una de las
denominaciones propuestas por Lacan para referirse a la práctica del
psicoanálisis: la erotología. En el seminario La ética del psicoanálisis, al
abordar la cuestión del amor, Lacan (1960) se pregunta: «¿Por qué la
investigación psicoanalítica no impulsó las cosas más lejos de lo que
1 Este artículo fue aprobado por la editora Laura de Souza.
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Jean Allouch: un giro en psicoanálisis
Alberto Moreno
debemos llamar, hablando estrictamente, una erótica?» (p. 18). A su
vez, en la sesión 14 del seminario La angustia, Lacan (1962) dene la
experiencia analítica en estos términos: «No desarrollo ante ustedes
una psicogénesis directa […], sino una praxis que amerita un nombre:
erotología» (p. 23). Esta formulación permite situar al psicoanálisis en
un campo que no es ajeno al erotismo. Por el contrario, la experiencia
analítica está marcada por la articulación entre Eros y Logos, lo que
hace al psicoanálisis una experiencia que pone al erotismo en el cen-
tro de su práctica.
Los comienzos del psicoanálisis ofrecen múltiples escenas en las
que esta dimensión se vuelve especialmente visible. El caso de Anna
O. y Josef Breuer, el vínculo entre Sándor Ferenczi y Gizela Palos, así
como la relación entre Sabrina Spielrein y Carl Gustav Jung. Freud par-
ticipó de todas estas experiencias de distintas formas; en particular,
en el episodio entre Ferenczi y Elma, Freud es de alguna manera parte
de estos juegos amorosos. Estos antecedentes permiten comprender la
pertinencia de la denominación lacaniana de la práctica psicoanalíti-
ca como erotología, así como la relevancia de la lectura que Allouch
realiza por retomarla.
Lacan introduce, de este modo, una relación decisiva entre Eros y
la experiencia analítica. En psicoanálisis no hay una experiencia con
el pensamiento, sino que hay una experiencia que está esencialmen-
te marcada por una erótica. En este punto reside uno de los aportes
centrales de Allouch, en no limitarse a comentar el término lacaniano,
sino en radicalizar sus consecuencias para pensar el estatuto mismo
del psicoanálisis.
Si Freud ubicó la práctica analítica en el campo de la sexualidad,
y si Lacan reformuló esa problemática a partir de la sexuación y de la
tesis según la cual no hay relación sexual, Allouch desplaza el acento
hacia la erotología como praxis. Este desplazamiento implica que la
llamada teoría del coger no quede circunscripta al campo de las cien-
cias sexuales, sino que sea considerada parte constitutiva de la teoría
y la práctica psicoanalíticas.
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CÓRDOBA, 1997
Allouch impartió un seminario en Córdoba, Argentina, en octubre
de 1997, cuyo título original fue El psicoanálisis: una erotología para el ol-
vido. A partir de este seminario se publicaron dos obras: El psicoanálisis:
una erotología de pasaje2 (Allouch, 1998) y El sexo de la verdad. Erotología
analítica II (Allouch, 1999). Luego se publicó la tercera obra de la serie,
que da continuidad al proyecto teórico: Faltar a la cita «Kant con Sade» de
Jacques Lacan. Erotología analítica III (Allouch, 2003). Se ha dicho que con
estas publicaciones, derivadas e inspiradas en el seminario de Allouch
de 1997, se ha buscado generar el trípode conceptual de la erotología
analítica. En aquel seminario, Allouch plantea que describir el análi-
sis como una erotología de pasaje no tiene nada de novedoso, ya que
toma en cuenta los tropiezos en las experiencias previas y realiza una
interesante conexión entre el affaire de Ferenczi y la novela Relaciones
peligrosas, de Pierre Choderlos de Laclos.
Sin embargo, en las palabras preliminares de la reedición que hace
Ediciones Literales en 2017 del primer libro de la serie,3 Allouch arma
algunas cosas muy intensas respecto a lo que calica como un «olvido
de la experiencia carnal» erótica en la práctica analítica. A partir de
esa declaración, es posible situar una toma de posición sobre el lugar
que ocupó el seminario de Córdoba en sus desarrollos posteriores, par-
ticularmente en relación con la erotología como condición fundamen-
tal para repensar la doctrina psicoanalítica.
2 A pesar de que el título original del seminario fuera El psicoanálisis: una erotología
para el olvido, en la publicación de la editorial Edelp de 1998 (y en las siguientes edi-
ciones de este libro) el título gura como El psicoanálisis: una erotología de pasaje. ¿Por
qué este cambio en el título?, ¿qué lo produce?, ¿qué hace al juego de sustitución
de un título por otro? Estas preguntas no son fáciles de responder, pero quisiera
dejarlas abiertas a la reexión, en lugar de ofrecer respuestas que puedan obturar
más que aclarar.
3 Me reero a la segunda edición en español, editada en Córdoba en 2017. En ella hay
señalado un copyright de una edición de 1998 de Cuadernos de litoral, aunque no se
aclara si es en español o en francés. La primera edición en castellano es editada por
Edelp en diciembre de 1997.
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Jean Allouch: un giro en psicoanálisis
Alberto Moreno
El autor calica este olvido como una «negligencia», es decir, como
un descuido o irresponsabilidad intelectual. Pero lo más llamativo es
que sostiene que dicha negligencia solo se vuelve perceptible a partir
de Stonewall, en 1969, evento que modicó las formas sociales y polí-
ticas de pensar la sexualidad.4 En este sentido, Stonewall no es solo un
«evento ignorado» por el psicoanálisis, sino que en Allouch funciona
como una condición de posibilidad para releer el campo psicoanalítico
desde otra perspectiva.
Este desplazamiento produce un salto cualitativo signicativo.
Aunque la introducción de la publicación de Ediciones Literales fue
escrita restrospectivamente en 2017, Allouch marca un hito, un punto
de cierre que fue ignorado por el campo freudiano, va más allá y se
incluye a sí mismo en el olvido de aquellos acontecimientos históricos.
Así lo expresa cuando arma: «A decir verdad, yo participaba de esa
sordera» (Allouch, 2017, p. 7).
Ya desde nes de la década del sesenta pueden reconocerse en
la obra de Allouch algunos desplazamientos decisivos en el modo de
pensar la sexualidad y el erotismo en el campo freudiano. Estos des-
plazamientos no remiten únicamente a una posición política destina-
da a evitar la discriminación de analistas gays dentro de las institucio-
nes psicoanalíticas. Fue solamente Allouch quien produjo un cambio
esencial en la forma de pensar a partir de ciertas circunstancias, al
crear la posibilidad de introducir una lectura del psicoanálisis atra-
vesada por la erotología, capaz de interrogar los supuestos teóricos
heredados sobre la sexualidad.
La revisión del paradigma sexual del psicoanálisis continúa siendo
una tarea compleja que implica revisar profundamente sus supuestos
a los efectos de trabajar en psicoanálisis y en sus desarrollos teóricos.
A su vez, supone reexaminar el paradigma sobre la teoría sexual con
la cual ha trabajado desde sus orígenes el psicoanálisis, la episteme
que organizó la teoría sexual desde Freud y que, con modicaciones,
4 La referencia es a los disturbios de Stonewall Riots, ocurridos el 28 de junio de 1969
en Nueva York. Este acontecimiento suele considerarse como el inicio del movi-
miento moderno de liberación homosexual.
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persistió en Lacan. Este último produjo un desplazamiento decisivo
al pasar de la sexualidad a la sexuación y al formalizar las llamadas
fórmulas de la sexuación. En ellas, la posición del sujeto no queda redu-
cida a la vivencia sexual empírica, sino que se articula con el lenguaje,
el goce y la falta. El ser hablante se ubica así en una posición lógica
respecto del goce, denida a partir de las posiciones hombre y mujer.
Si bien es un cambio en el planteamiento de la sexualidad en
Freud, su planteo sigue estableciendo únicamente dos posiciones po-
sibles. Es decir, no supera la lógica binaria hombre/mujer, aunque diga
que estas posiciones no son necesariamente ocupables por aquellos
que se identican con tal o cual género, sino por cualquiera que tenga
una posición sexuada, disponga de la práctica sexual que disponga.
Esto mantiene el dilema del modo binario de disposición de las sexua-
lidades, que se despliegan en la variación de los contextos históricos
de las sexualidades sin tomar en cuenta las disidencias ya presentes
en la época en que Lacan propone las fórmulas de la sexuación.
En este punto puede situarse una de las rupturas introducidas por
Allouch. A través de la noción de erotología, su trabajo permite cuestio-
nar el binarismo heredado de Freud y reformulado por Lacan. Mientras
el francés complejiza la cuestión sexual proveniente del freudismo,
pero no abandona del todo su matriz binaria, Allouch abre la posibili-
dad de pensar una erótica no subordinada al modelo epistemológico
de la sexualidad propio del siglo .
UNA PUBLICACIÓN INTERVENIDA
Otro punto de la obra de Lacan que Allouch toma es la armación
«No hay relación [rapport] sexual» (Lacan, 1969, p. 72). Esta idea abre
otro de los caminos que se emprenden a partir de su seminario de
Córdoba.
La tesis lacaniana sostiene que la sexualidad no se organiza como
intercambio proporcional entre lo que se da y lo que se recibe. El sexo,
dirá Lacan, está en todos lados menos en aquellos lugares donde debería
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Jean Allouch: un giro en psicoanálisis
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estar (Allouch, 2017). A partir de estas indicaciones, dispersas en distin-
tos momentos de la enseñanza lacaniana, Allouch traza una articula-
ción entre el campo freudiano y los campos gay, lesbiano y queer.
Este recorrido también lo conduce a incorporar los trabajos de
Michel Foucault. Historia de la sexualidad comenzó a publicarse en 1976
(en español al año siguiente), aunque su recepción en el campo psi-
coanalítico fue tardía y desigual. En el caso de Allouch, el encuentro
con Foucault se produjo cerca de dos décadas después, pero tuvo un
efecto decisivo en su lectura del psicoanálisis. De allí surge una de sus
armaciones más contundentes: «El psicoanálisis será foucaultiano o
no lo será más» (Allouch, 1998, p. 159). Sin embargo, buena parte del
campo analítico permaneció ajeno a esa interlocución, ya fuera por
desconocimiento, desinterés o rechazo. Algo similar ocurrió con los es-
tudios queer y con autores como Judith Butler, Gayle Rubin, Monique
Wittig, Leo Bersani, Teresa de Lauretis, Eve Kosofsky Sedgwick y Vernon
Rosario, entre otros.
En la edición de El psicoanálisis: una erotología de pasaje, publicada
por Ediciones Literales en 2017, se ofrece cierta relectura realizada por
el propio Allouch sobre su seminario impartido en Córdoba en 1997.
Además de las ya mencionadas páginas preliminares redactadas por
el autor, Allouch escribe un preámbulo de la segunda sesión del se-
minario —que no tiene fecha y que seguramente haya sido elaborado
en ese contexto especíco—, en el cual advierte que se producirá una
sustitución en la publicación. De hecho, en su momento, esta sesión
consistió en una discusión —presumiblemente entre Allouch y otros
integrantes del seminario— en torno a su libro La eticación del psicoaná-
lisis. Calamidad, publicado por Edelp en diciembre de 1997, la época en
que se desarrollaba el seminario en Córdoba. En cambio, en la edición
de 2017 esto se sustituye, tal como Allouch comenta en su preámbulo:
Aunque la sesión del 25 de octubre de 1997 haya sido consagrada
a una discusión sobre La eticación del psicoanálisis. Calamidad (tex-
to que acababa de aparecer en francés, que iba a ser publicado en
español y que problematiza un derrape en el psicoanálisis vuelto
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especialmente maniesto por los tormentos políticos vividos en un
país latinoamericano), aquí se encontrará no un informe de esta dis-
cusión sino, en su lugar, una inédita presentación de la invención de
Lacan del objeto a. (Allouch, 2017, p. 35)
Posteriormente, en ese mismo preámbulo el autor va a justicar
la sustitución de la discusión sobre la eticación por la mención a la
invención del objeto a.5 En efecto, al referirse a esta sustitución, Allouch
(2017) dice lo siguiente:
Así como no pudimos (o supimos) atenernos a este «no publicar»,
no nos habría sido posible atenernos a ese «no quiero saber nada
de eso». Razón de más para, después de ese desvío (o, si preeren,
este deslizamiento al sesgo que intenta poner un término al desli-
zamiento inscribiéndolo al mínimo) inscribir aquí mismo uno de los
adelantos de la erotología psicoanalítica: la invención por Lacan del
objeto a. (p. 36)
De esta manera, este preámbulo constituye una breve justica-
ción de la sustitución que decide realizar en esta nueva edición de su
obra. Allí explica —aunque de un modo bastante oscuro— que para él
la invención del objeto a tiene «más coherencia», a los efectos de la ero-
tología, que la «discusión acaecida» sobre la eticación. Por mi parte,
dado que el escrito de la eticación despertó una fuerte polémica tan-
to en Francia como en el Río de la Plata, creí útil mencionar esta nueva
intervención en la edición de 2017 del seminario en español.6
5 El artículo La invención del objeto a se publica en inglés en 1998 en una revista de Me-
lbourne, Australia. Ese mismo año se traduce al francés y en el 2000 lo publica en
español la editorial Me Cayó el Veinte, como parte del primer número de su revista
Erotofanías. No encontré menciones a otras publicaciones de este artículo, salvo en
el sitio www.jeanallouch.com.
6 Digo intervención en el doble sentido: en alusión a algo que se dice y también al re-
sultado de realizar enmiendas o cambios sobre algo. Es así que, con estos agregados,
considero que esta edición de 2017 constituye una edición intervenida del seminario
de 1997.
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Jean Allouch: un giro en psicoanálisis
Alberto Moreno
No es ni ha sido mi intención investigar esta publicación sobre la
eticación en psicoanálisis ni tampoco lo es tratar aquí este tema. Mi
intención de incluir este comentario tiene otros dos motivos. El pri-
mero es destacar que con dicho preámbulo Allouch establece un giro
muy importante para la teoría psicoanalítica: la crítica a su eticación,
lo que para mí resulta un momento crucial para el psicoanálisis.7 Y,
segundo, para dejar asentado que esta publicación sobre la ética8 del
psicoanálisis y las polémicas acaecidas puede abrir otra línea de tra-
bajo a profundizar.
UNA DESORIENTACIÓN RESPECTO A EROS
Recapitulemos y veamos los distintos desplazamientos que se pro-
ducen en la escritura y las publicaciones de Allouch en este período
fermental de 1997 con base en la obra de Lacan.
En la fundamentación del seminario, además de los puntos ya
desarrollados en apartados anteriores, se plantean algunos otros ele-
mentos de interés. Por ejemplo, la constatación de cierta desorien-
tación en Occidente en lo que se reere a Eros y la mención de dife-
rentes autores que, después de la década del cincuenta, se ocuparon
de decir algo sobre el erotismo. Estos autores fueron Georges Bataille
en 1957 y Pierre Klossowski en 1965. A su vez, allí se hace referencia
también a la postura teórica de Robert Stoller, quien en 1968 recono-
ce la diferencia entre sexo y género, a la ya mencionada formulación
de Lacan sobre que «No hay relación sexual», de 1969, y a la Historia
de la sexualidad, de Foucault, cuyo primer tomo es de 1976. Es decir
7 Eticación es un término crítico que Allouch usa para describir la transformación de
la ética en un código moral o disciplinario. Ocurre cuando las instituciones convier-
ten el proceder analítico en un conjunto de normas, valores o «buenas prácticas»,
que deben seguirse para ser considerado un «buen analista».
8 Ética reere a la ética del psicoanálisis propiamente dicha. Es singular, no busca
ejemplos ni sigue reglas universales. Se centra en el deseo del analista y en la res-
ponsabilidad del sujeto frente a su propio inconsciente, sin pretender ser un mode-
lo de conducta para otros.
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que, en casi veinte años, hubo pocos aportes en relación con los tra-
bajos de Foucault provenientes del psicoanálisis —salvo quizás de
los estudios gays y lesbianos— y prácticamente ninguna mención a
ello en el campo freudiano. Sin embargo, debemos reconocer, entre
algunas otras cosas, el aporte freudiano, en su época, de quitar a la
sexualidad el peso de la función reproductiva y de dar el paso con-
tundente de señalar la sexualidad infantil y el cuerpo erógeno desde
el nacimiento. De todos modos, a pesar de los esfuerzos de Sándor
Ferenczi y Wilhelm Reich, queda de lado una cierta teoría del coger
que sea propia del psicoanálisis y no de los desarrollos de las ciencias
sexuales.
Allouch menciona también todo lo referente a los estudios de
los cultos fálicos, el tantrismo milenario, la homolia griega, el amor
cortés, la epopeya libertina, el dandismo y el romanticismo, entre
otros. A su vez, en este seminario el autor rearma la noción del
psicoanálisis como una erotología mutante, mediadora y a partir de
la cual Eros transforma a Eros: «¿Hay que distinguir dos guras de
Eros? Voy a mostrar que este puede ser el caso, aunque precisando
enseguida que no es necesariamente el único caso» (Allouch, 2017,
p. 149).
Otro punto que señala Allouch en esta fundamentación es la re-
lación entre la verdad y el olvido (aletheia y lethé en griego). Al respec-
to, sostiene que la verdad es lo que se priva del olvido y que siempre
está a punto de caer en el olvido. Para Allouch, el falo se erige como
el arma fundamental contra el olvido. Dice que cada cultura de la
verdad es un culto fálico. Si la histeria padece de reminiscencias, de
recuerdos permanentes, queda privada del olvido. Esta búsqueda que
Freud establece en relación con lo reprimido, con lo olvidado, se trata
de hacer algo distinto: que el psicoanálisis sea una experiencia que
pueda llevar al olvido de esa constante repetición de lo mismo, de
poder olvidar aquello que no puede ser olvidado.
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Jean Allouch: un giro en psicoanálisis
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TODO DEBE RETOMARSE A PARTIR DE
LA OPACIDAD SEXUAL
A mi entender, también merece ser mencionado otro punto clave
en la teoría psicoanalítica, que nos lleva a abril de 1999, cuando la
École Lacanienne de Psychanalyse publica el número 27 de la revista
Litoral, titulado La opacidad sexual.9 Es muy importante este número de
la revista porque con ella algo cambia. De hecho, no encontré entre
los números anteriores de Litoral —salvo una publicación dedicada al
tema de la declaración de sexo, que es sin dudas un antecedente im-
portante— ninguna posición tan denida sobre la cosa sexual como en
este número sobre la opacidad sexual. No encontré tampoco ningún
artículo escrito por Foucault previo a esta publicación —salvo «¿Qué
es un autor?», publicado en el número anterior de esta misma revista,
llamado La función secretario—. Es justamente en el número 27 que se
incluyen los artículos «Caricias de hombre considerado como un arte»,
de Foucault, y «Elección sexual, acto sexual», una entrevista a este
autor.
A propósito, La opacidad sexual comienza con el texto que inauguró
el coloquio realizado en París por la École Lacanienne de Psychanalyse
el 6 y 7 de junio de 1998, cuyo tema fue justamente la opacidad sexual.
Este sintagma retoma una cita de Lacan que surge de la desgrabación
de su seminario El sinthome, impartido en 1976, que dice lo siguiente:
El conocimiento se muestra desde el principio como es, engañoso.
Por eso todo debe retomarse al comienzo a partir de la opacidad se-
xual. Digo opacidad porque, en primer lugar, no nos damos cuenta de
que lo sexual no establece de ningún modo ninguna relación. (Lacan,
1976, p. 62)
Esta frase viene a rearmar que «No hay relación sexual», como ya
Lacan pronunciara en el seminario De un Otro al otro, de marzo de 1969,
9 Este número de la revista es publicado en francés en 1998.
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y que el mismo autor retomará e irá trabajando en varios momentos
posteriores. Es así que Allouch toma y sigue el derrotero de esa frase.
¿Se trata allí de negar el acto sexual? Rapport alude al mismo acto
sexual —a tener relaciones sexuales—, así como a una cierta lógica
de proporción, un cierto intercambio en tanto es proporcional lo que
doy y aquello que recibo. Es a eso a lo que Lacan se opone y lo plantea
como forma de negación de esa existencia (Lacan, 1969).
Sobre la idea misma de opacidad, ¿qué signica cuando algo que-
da oculto? Opacidad es que un material no deje pasar la luz de forma
apreciable, es decir que es una propiedad de la óptica, y se opone a lo
translúcido o transparente. ¿Emplea Lacan esta palabra para dar cuen-
ta de la oscuridad conceptual del asunto sexual? Estamos tentados a
creer que la frase citada «todo debe retomarse al comienzo a partir de
la opacidad sexual» anuncia, de alguna manera, una cierta revisión de
los postulados freudianos y lacanianos sobre la sexualidad, así como de
la experiencia subjetiva con Eros, que se despliega en todo análisis. Y
así lo hace Lacan, en gran parte; pero lo que se propone revisar es que
lo sexual no establece ninguna relación, lo que nos lleva a esa misma
armación del 69, esa continuidad de que no hay relación sexual.
Convengamos, entonces, que Lacan produce un gran avance con
la no relación y las fórmulas —que Allouch tomará y trabajará—. Pero,
a pesar de esos esfuerzos de Lacan de operar de otra manera con la
cosa sexual, no se sale de cierta lógica binaria, de cierto atrapamiento
hombre/mujer, de la cuestión del falo o de la cuestión del padre freu-
diano; es decir que no surgen otras posibilidades en relación con la
erótica sexual. Más allá de que Allouch toma estos postulados, yo creo
que el giro que produce en estos años sí va a dar sentido a comenzar
de nuevo, a retomar desde el principio la cuestión sexual. Me parece,
justamente, que es Allouch quien va a seguir ese camino de revisión y
desmontaje que necesariamente se tendrá que producir en el campo
freudiano. Esa trayectoria nos proporciona cierta base para desarmar
las premisas epistémicas con las que se construyeron la sexualidad y
el psicoanálisis del siglo . Como arma Paul B. Preciado (2020), «el
régimen de la diferencia con el que trabaja el psicoanálisis no es ni
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Jean Allouch: un giro en psicoanálisis
Alberto Moreno
una naturaleza ni un orden simbólico, sino una epistemología política
del cuerpo y que, como tal, es histórica y cambiante» (p. 57).
EL PSICOANÁLISIS SERÁ FOUCAULTIANO
O NO LO SERÁ MÁS
Al nal de la reedición de 2017 del libro El psicoanálisis: una erotolo-
gía de pasaje se agrega un capítulo llamado «Continuación parisina». Se
trata de la transcripción de la primera sesión del seminario impartido
en París el 13 de enero de 1998, muy poco tiempo después del semina-
rio de Córdoba de nes de octubre de 1997. El título que Allouch eligió
para ese seminario de enero fue Eros vuelto loco. Allí enuncia —creo que
por primera vez— esa formidable toma de posición respecto a colocar
en primer lugar los trabajos de Foucault a los efectos de valerse de
este autor imprescindible si queremos repensar cosas en el psicoaná-
lisis. Va a decir:
No es que les anuncie una buena exposición, puesto que lo menos
que se puede hacer cuando uno se expone así públicamente es ate-
nerse a lo que señala Foucault: «El lector, como el oyente de un curso,
sabe reconocer perfectamente cuando uno ha trabajado y cuando
se ha contentado con relatar lo que se tiene en la cabeza», pero sí
tengo una declaración que hacerles, que proviene en efecto de cierto
dolo (daño y dolor). En mi opinión, esa declaración sitúa el proble-
ma actual del psicoanálisis y al mismo tiempo se sitúa dentro del
problema: «la posición del psicoanálisis, digo, será foucaultiana o el
psicoanálisis no será más». Además, veremos que ese fue siempre el
caso. (Allouch, 2017, p. 159)
Se trata de una armación enorme en ese momento, principios de
1998. Sostener el psicoanálisis como una erotología es elegir la senda
de Foucault. Principalmente, el camino crítico en relación con el psi-
coanálisis es más bien resaltar ese camino.
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Equinoccio. Revista de psicoterapia psicoanalítica, 7(1), enero-junio 2026, pp. 29-45.
ISSN: 2730-4833 (papel), 2730-4957 (en línea). DOI: doi.org/10.53693/ERPPA/7.1.2
También en este seminario va a ir desarrollando la cuestión de la
verdad —o, mejor dicho, del decir verdadero— de la mano de Foucault
y tomando a su vez a Lacan. Junto con Foucault se opondrá a la idea de
que los discursos descubren verdades eternas e inmutables sobre los
objetos, ya que en realidad todo discurso está históricamente condi-
cionado. En otras palabras, las verdades que producen no son univer-
sales, sino que son construcciones basadas en reglas arbitrarias que
son resultado de fuerzas históricas que podrían haber sido diferentes.
Es decir que Allouch está de acuerdo con Foucault en que todo dis-
curso es emitido bajo fuerzas históricamente determinadas y que, por
ello, no debemos pretender consagrar formas de verdades sin el inujo
de la historia.
UNA NUEVA ERÓTICA: VIVIR SIN SUPONER
UNA IDENTIDAD
Para nalizar, voy a citar dos frases del seminario de Allouch brin-
dado en enero de 1998. Hablando de que el psicoanálisis es una eroto-
logía, se pregunta en qué esa erotología no sería buena para cualquie-
ra, y piensa que en todo caso hay algo que tiene que ver con resistir
a cierta normalización, a cierta forma del biopoder, a ese «arcaísmo
erótico» que Foucault señalaba en Freud. Allouch (2017) dice:
Pudiera ser en efecto que en este punto Lacan tenga que alcanzar a
Foucault. Tal sería nuestra tarea. Pudiera ser que Lacan, psicoanalis-
ta, no haya sido tan libre en sus movimientos como Foucault […] es
también la tarea del psicoanalista, a saber, una cierta liberación de la
sexualidad […] el psicoanálisis será foucaultiano o no será más pues
en primer lugar tenemos a cargo hacer que Lacan alcance a Foucault.
(p. 172)
A su vez, Allouch (2017) cita una frase del libro Lacan, Foucault y la
cuestión de la ética, de John Rajchman (2001), que dice: «La cuestión de
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Jean Allouch: un giro en psicoanálisis
Alberto Moreno
una “nueva erótica” se asienta en la posibilidad de vivir sin suponer la
identidad y en los contextos en los cuales la identidad se vuelve objeto
de análisis» (p. 177). Y luego agrega:
Diremos: vivir sin suponer la identidad… ¿sexual? Si, como he di-
cho, la erotología analítica es una erotología de pasaje, una eroto-
logía medio, sería la misma erotología la que conduciría al sujeto
hasta el umbral de esa posibilidad en que lo erótico le daría su iden-
tidad sexuada antes que su identidad sexuada un acceso a lo erótico.
(Allouch, 2017, p. 178)
Hasta el nal de su vida Allouch ha bregado por realizar esto que
aquí anuncia: que Lacan pueda alcanzar a Foucault. Bajo esta premisa
creo poder marcar con este texto la posibilidad de trabajar ese cambio
tan crucial, para mí, que desarrolló Allouch. Es crucial porque depende
del lugar teórico desde el que se posicione el analista a los efectos de
su práctica; principalmente, desde qué lugar se sostiene una erótica
que deviene cada vez más distante de los desarrollos sobre la sexua-
lidad de Freud en adelante. Entiendo que, si se cambian los conceptos
de una teoría sobre el erotismo, se modica gran parte de la teoría des-
de donde se sigue practicando el psicoanálisis. No podemos pensar un
nuevo paradigma sexual sin modicar profundamente todo el aparato
conceptual.
* * *
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